La epidemia en República Democrática del Congo ya se extendió a Uganda y mantiene en alerta a varios países africanos.
La República Democrática del Congo elevó a 238 las “muertes sospechosas” relacionadas con el brote de ébola detectado el pasado 15 de mayo en la provincia de Ituri, al este del país. De acuerdo con las autoridades congoleñas, también se han registrado más de mil casos sospechosos mientras continúan las labores de vigilancia y contención en la región.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el brote corresponde a la cepa Bundibugyo, una variante del virus para la que actualmente no existe una vacuna autorizada ni tratamiento específico. Además, el virus ya se extendió a Uganda, donde se confirmaron siete contagios y una muerte, lo que llevó al cierre temporal de la frontera con Congo para evitar una mayor propagación.
Ante la crisis sanitaria, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió un alto al fuego temporal en las zonas afectadas por el conflicto armado en Congo, señalando que la violencia y el desplazamiento de personas complican el combate contra el ébola. También reconoció que existe desconfianza entre algunas comunidades hacia los equipos médicos internacionales.
Mientras tanto, India puso en cuarentena a cuatro personas tras detectar un caso sospechoso en un viajero procedente del Congo. Aunque hasta el momento no se han confirmado contagios en el país asiático, las autoridades mantienen vigilancia preventiva debido al aumento del riesgo sanitario internacional provocado por la epidemia.



